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Naturaleza de Xusenet

v.4.51

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Cortege - Claude Debussy

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¿Que hora es?

(Son un total de: 151 melodías clásicas.)


Por: Loba salvaje (seudónimo: Óvido).

a figura de la loba era casi imperceptible bajo el sicómoro azul, el mundo a su alrededor se inundaba de sombras.

La loba miraba hacia el lago, estaba esperando que la luna engalanara de plata sus aguas para poder reflejarse en él.

La loba solitaria se sentía hija de la luna. Por eso cada noche de luna llena iba a su encuentro.

La loba se sentía exhausta, había estado todo el día de caza con su manada, corriendo por el bosque peleando por las presas, por eso al terminar el día se acercaba a su paraje secreto, a descansar, allí tenía su madriguera.

Dormía envuelta en aromas de jazmines y romero, pero el aroma que más le gustaba era el de un pequeño galán de noche que un día empezó a crecer allí. Todas las noches recostaba la cabeza sobre ese arbusto para embriagarse con él.

La loba esperaba placidamente el momento de encontrarse con la luna, cuando sintió crujir una rama en algún lugar cercano. La loba aguzó sus sentidos, irguió las orejas, los ojos se le ennegrecieron, sus fauces se abrieron desafiantes, el lomo se le erizo presintiendo el peligro. Pero no oyó nada, pensó que seria algún animal hermano.

En ese momento la luna comenzó a traspasar la espesura, buscando con ternura las aguas del lago, donde ver reflejada la cara de la loba
solitaria.

La figura de la loba se vistió de plata, y su espíritu se lleno de vida cuando los rayos de la luna le traspasaron el alma. La loba solitaria se irguió desafiante hacia la luna, los músculos se le tensaron y todo el bosque enmudeció ante el aullido salvaje da la loba.

Luego la loba se adentro en el agua para juguetear con los rayos de la luna. En el silencio de la noche la loba se reencontraba con los arcanos de su raza, la soledad la protegía y la loba desinhibía su alma.

Pero hoy no estaba sola, detrás de un arbusto observándola había un joven cazador, paralizado ante el espectáculo que estaba viendo, una y mil veces se encaró el rifle para matarla y otro tantas lo bajo ante la hermosura de la loba. Por la mira telescópica vio los hermosos ojos de la loba, salvajes cuando se irguió desafiante ante la luna y tiernos cuando se adentro en el agua.

El joven cazador estaba fascinado ante esa loba, sentía que estaba observando algo irrepetible. Con su rifle quiso abatir esa maravillosa presa pero no pudo hacerlo. Y se fue...

Pero el cazador no pudo olvidarse de la loba por las noches soñaba con ella. El cazador se sentía embrujado y decidió volver al bosque para matarla y así sacarse esa desazón que sentía cuando recordaba a la loba.

Busco y busco el paraje donde estaba la madriguera pero no lo encontró. Exasperado, colérico, comenzó a abatir a todos los lobos que encontraba por su camino, pensando que con cada uno de ellos mataba el veneno que tenía dentro.

La loba oyó de las andanzas de ese depredador y se hizo más cautelosa, sólo se relajaba cuando llegaba a su paraje secreto.

El altivo cazador seguía en el bosque buscando a la loba y un día se topó sin saber como con su madriguera, el corazón le saltó en el pecho. La loba no estaba y el cazador sudoroso se acercó al lago, y tranquilamente se desnudo sumergiéndose en sus aguas.

Sintió que se aliviaba la furia que sentía hacia la loba, el paraje era brujo sin duda, el aroma de jazmines y romero inundó sus sentidos se sintió cansado, salió del agua y se tumbo en la hierba, el aroma del galán de noche lo cubrió. Caía la tarde y el cazador relajado se durmió.

La loba avanzaba corriendo por el bosque, había tenido noticias de que el depredador andaba cerca, estaba rabiosa contra él porque había matado a una loba amiga, quería encontrarlo, despedazarlo, hacerlo sufrir.

La loba se adentraba en la espesura corría hacía su madriguera, hoy seria luna llena quería olvidar al depredador, volver a aspirar el perfume del galán de noche y descansar.

Las sombras invadieron el bosque cuando la loba llegó a su madriguera, su lomo se erizó presintiendo el peligro, cuando descubrió al intruso una rabia sorda la invadió, la sangre se le agolpó en las sienes, estaba pronta a saltar sobre él para matarlo, cuando un rayo de luna cayó sobre el cuerpo del joven cazador.

La loba quedo paralizada, los rayos de la luna recorrieron el cuerpo del cazador y una ola vertiginosa de calor invadió a la loba solitaria. La presa indefensa estaba allí a su merced pero ella sintió sucumbir su ímpetu asesino, se acerco a su presa despacio sus patas casi no tocaban la hierba.

La loba olisqueo al cazador y su olor la embriago, la loba saco su lengua y lamió el cuello del cazador sintió el palpitar de su sangre, la tibieza de su piel y avanzó inexorable hacia su boca, la loba mordisqueó los labios del cazador y se adentro en ellos.

El cazador sintió la lengua de la loba en su boca, ávida, exigente, caliente y se despertó. Sentía las patas de la loba en su pecho y una fuerza fiera lo acometió, tumbo a la loba de espaldas y se subió encima de ella, sumergiéndose en su boca, acariciándola sin cesar, con cada beso y cada caricia el depredador sentía que se transformaba.

La metamorfosis invadió su cuerpo poco a poco convirtiéndolo ante los ojos de la loba en un hermoso macho, un ejemplar de lobo gris fuerte y ardiente. (una lucha entre titanes)

La loba aulló enloquecida a la luna cuando sintió la fuerza del macho sobre su cuerpo, el lobo buscaba el calor de la loba besaba sus pechos bajaba y subía por su cuerpo mientras su sexo crecía y crecía pegado al pubis de la loba moviéndose sin cesar, frenéticamente.

El lobo sentía el cuerpo de la loba suave y ardiente, la loba se apretaba contra él, arqueando las caderas acompasando el ritmo al suyo, y él si poder aguantarse busco con sus dedos el sexo de la loba, lo sintió caliente húmedo y sin mas se adentro en ella, suave despacio haciendo gemir a la loba, la loba jadeaba ante cada movimiento, gemía, sentía arder sus sienes.

La loba rodeo con sus piernas la cintura del lobo arqueando sus caderas para recibirlo mejor esto enardeció al lobo que aceleró su ritmo, la loba se apretó contra él enloquecida sintiéndolo explotar dentro de ella.

Los dos aullaron al unísono, el lobo se desplomó a su lado cerrando los ojos, la loba recostó su cabeza en el pecho de él aspirando su aroma.

El cuerpo de la loba bullía no quería que el lobo le diera respiro, se acerco sensual a él pegándose a su cuerpo moviéndose voluptuosa rozándose ligeramente.

La loba alargó su mano hacia el sexo del lobo acariciándolo, suavemente, al instante sintió como se iba endureciendo entre sus manos, la loba suavemente, fue resbalando por el cuerpo del lobo hasta que sus pechos se apretaron contra el sexo del lobo arropándolo entre ellos.

Nunca aquel lobo sintió nada igual, la loba sacó su lengua para rozarlo suavemente, despacio con movimientos suaves pero ansiosos, introduciéndose poco a poco el sexo del lobo palpitante, caliente en la boca comiéndolo devorándolo, chupándolo sin cesar la loba gemía a los pies del lobo cuado este alzo a la loba por la cintura atrayéndola hacia él la sentó en sus caderas. La loba sintió al lobo dentro de ella, nuevamente oprimió su sexo sobre él, atrapándolo, para moverse arriba y abajo, arriba y abajo. El lobo acariciaba sus caderas, sus pechos la loba se dejo caer sobre él apresándole la boca.

El lobo la tumbo de espaldas y voraz le metió la lengua entre las piernas, la loba sintió morir, con cada movimiento de su lengua el lobo hacia agonizar a la loba poco a poco.

La loba desfallecía ante él, cuando el lobo enredándose en su cuerpo, la empujó hacia la orilla del lago, el cuerpo de la loba se sumergió en el agua sintiendo que se calmaba su fiebre, pero el lobo sin darle respiro la cogió de la cintura e hizo que sus piernas le rodearan.

Y de pie frente a frente, la invadió otra vez, enloquecido pegado a ella sintiendo sus pezones duros contra el pecho, sintiéndola responder a sus exigencias con gemidos y suspiros, dejándose llevar, entregándose, comiéndole la boca... el lobo estalló.

Desmadejados se acercaron a la orilla y allí frente a la luna descansaron abrazados. El lobo acariciaba el lomo de la loba, sus manos se movían por su espalda, la loba sintió un escalofrío en el alma, la mano del lobo acariciaba su espalda, bajando por ella siguió acariciando, introduciéndose por sus recovecos.

Cuando encontró lo que quería el lobo se enardeció nuevamente y de un salto monto a la loba, ella gimió de placer cuando sintió al lobo, su piel se erizó, sus manos arañaron la hierba y todo el bosque quedó paralizado ante el alarido de la loba, el lobo cabalgó a la loba frenéticamente, entraba y salía de ella sintiéndose morir, una furia loca lo invadió cuando sintió que se derramaba en ella.

El alma del lobo tembló. Aquel hermoso lobo cayó abatido sobre la loba y así los descubrió la luna. La luna tapó con su manto el cuerpo de los amantes, el viento de la noche los cubrió con los pétalos del galán de noche.

El crepúsculo los sorprendió entremezclados de sabores aromados sus cuerpos conmovidas sus almas.

Los ancianos del lugar cuentan varias leyendas sobre esta pareja de amantes. La mas conocida es que el joven cazador sigue siendo lobo y que se los ve a los dos corriendo por los bosques de la Alhambra, y bajo la luna, apretados fuertemente, vuelven a revivir noche tras noche su primer encuentro.

Pero la que a mí más me gusta es la que cuenta: que algunas noches de luna llena, cuando los dos se encuentran en la guarida de la loba, al introducirse en el agua, un rayo de luna les traspasa el costado, transformándolos en hombre y mujer; haciendo la dualidad de esta metamorfosis mas completa. Y que los dos se alejan de la mano andando sobre el agua, perfumados por el galán de noche, riéndose alocados a encontrarse con su madre, la luna.

LOBA SALVAJE

ESCRIBO DESDE LOS CENTROS DE MI PROPIA EXISTENCIA
DONDE NACEN LAS ANSIAS LA INFINITA ESCENCIA
A VECES ME ELEVO DOY MIL VOLTERETAS
A VECES ME ENCIERRO TRAS PUERTAS ABIERTAS

CUANDO NADIE ME VE... PUEDO SER O NO SER
CUANDO NADIE ME VE... PONGO EL MUNDO AL REVÉS
CUANDO NADIE ME VE... NO ME LIMITA LA PIEL
NO ENCIENDAN LAS LUCES, QUE TENGO DESNUDAS
EL ALMA Y EL CUERPO.

A. SANZ

METAMORFOSIS DE SILENCIOS.

Escrito por:
Loba salvaje (seudónimo Óvido) "jgindepend@hotmail.com"
¡¡Gracias por tu aportación amiga!!, la publico tal cual me la enviaste.

 

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Diseño y arte por: Víctor Hugo "el lobo solitario"

Ultima modificación: 24/Apr/2007 05:35:23 am (GMT)
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